El pasado viernes por la tarde, la plaza del Altozano se transformó en un escenario mágico donde la imaginación y la creatividad de dos niños, Paco y Clara, nos recordaron el poder del juego. En un rincón soleado de este icónico lugar, se encontraban los pequeños emprendedores, quienes habían decidido abrir su propia tienda de bisutería, invitando a otros niños a unirse como clientes en esta encantadora aventura.

Mientras paseábamos por la plaza, no pudimos resistirnos a dejar atrás nuestras preocupaciones adultas y sumergirnos en su mundo. Paco y Clara nos contaron que llevaban tiempo jugando a ser propietarios de su tienda, una actividad que les ha permitido soñar en grande y desarrollar habilidades que seguramente les acompañarán en el futuro. Su “negocio” ofrecía una variada colección de pulseras, anillos, collares y pendientes, todos hechos con materiales simples pero llenos de creatividad y color.
Lo que realmente nos sorprendió fue su dedicación. A diferencia de muchos niños que hoy prefieren quedarse en casa con videojuegos o móviles, Paco y Clara eligen jugar al aire libre, rodeados de amigos y bajo la atenta mirada de sus padres. Esta mezcla de ocio y cuidado familiar crea un ambiente donde los pequeños pueden explorar sus sueños sin límites.

La idea de Paco y Clara es inspiradora; su energía contagiosa nos recuerda la importancia de fomentar una niñez activa y creativa. En un mundo cada vez más digitalizado, ver a estos niños jugar a las tienditas clásicas es un bálsamo para el alma. Nos hace reflexionar sobre cómo esos momentos sencillos son fundamentales para forjar futuros buenos empresarios utreranos.
Con esta nota, no solo queremos celebrar el ingenio infantil, sino también evocar recuerdos en muchos adultos que alguna vez jugaron como Paco y Clara en parques, plazas o las puertas de sus hogares. Esos momentos son parte esencial de nuestra infancia y forman el tejido social de nuestra querida Utrera.
Así es nuestra Utrera: vibrante, llena de vida y con un futuro prometedor gracias a sus pequeños soñadores. Si alguna tarde de viernes pasean por la plaza del Altozano, no duden en acercarse a conocer a Clara y Paco en su tienda de bisutería; su pasión por el juego es contagiosa y su seriedad al llevarlo a cabo es digna de admiración. ¡Dejemos que su espíritu emprendedor inspire a otros niños a seguir sus pasos!



